A raíz de esta observación hecha en clase, nos preguntamos si para las personas invidentes también existen prejuicios basados en la percepción. Obviamente, al carecer del sentido de la vista, la percepción visual no existe y esos prejuicios no están presentes (no pueden ver si alguien viste acorde con lo que el sujeto considera que es vestir bien, no sabe si es rubio o moreno, etc.) . No obstante, sí existen otros prejuicios que vienen de otros sentidos, como el olfato, el tacto o el oído, que propician una serie de prejuicios hacia las personas u objetos que tienen cerca.
En general, los psicólogos han entendido que percibimos estímulos que nuestro cerebro asocia entre sí dando lugar a una percepción global de lo que vemos y, por tanto, a una opinión. Pero la percepción buena o mala de un objeto o individuo no es algo que venga predeterminado o sea innato en el ser humano sino que está condicionado por: la motivación, la instrucción, el contexto en el que aparece el objeto, las expectativas, los factores culturales, la recompensa o el castigo, las emociones, las diferencias individuales y las experiencias pasadas.
Koffka, Wertheimer y Koehler estudiaron cómo se organiza la percepción visual y cómo se organizan en el cerebro las sensaciones que motivan las percepciones. La conclusión fue que los estímulos dan lugar a la percepción del todo o, lo que es lo mismo, que el cerebro aporta una imagen basada en todos los receptores que llegan al cerebro pero no como una suma de percepciones sino como un todo.
Según esta teoría, debemos entender que los ciegos crean su imagen, la percepción del objeto o del individuo basándose en los estímulos que tienen a su alcance, es decir, en los sentidos que sí tienen desarrollados. Por tanto, aunque no hay un estímulo visual, los demás sentidos sí propician una imagen general, un todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario